martes, 17 de diciembre de 2013

La Composición

Caracas, 10 de diciembre de 2013


Composición sobre Sócrates

Sócrates era un filósofo de la Antigua Grecia. Él decía “conócete a ti mismo”. Yo creo que conocerse uno mismo es algo difícil. Yo, por ejemplo, todavía no sé si de mayor quiero ser astronauta o conductor de tren.  Me gusta viajar. Los dos viajan mucho, sólo que uno llega más lejos que el otro.

La verdad no sé si me gustaría estar viendo siempre viendo planetas y polvo estelar. Tal vez al final seré conductor de tren...

Sócrates nunca le pidió regalos al Niño Jesús, porque vivió antes de que éste naciera. Tampoco le escribió a los Reyes Magos, a Santa o a San Nicolás (aún no me queda claro si los dos son uno solo). Si hubiera podido hacerlo no habría sabido qué pedir, porque él decía también: “Yo sólo sé que no se nada”. 

Si uno no sabe nada ¿cómo podría decidir si quiere un ferrocarril a control remoto o una estación espacial?

Para esta Navidad yo pediré un perro. Tiene que ser un perro no demasiado grande. Tampoco me gustan esos que parecen de peluche. Prefiero un perro normal, con cara de perro. Se llamará Sócrates, porque dicen que él era feo y bajito, por eso los otros griegos se burlaban de él. ¡Hasta que se daban cuenta de lo inteligente que era!

Yo quiero un perro inteligente y que no sepa nada, para poder enseñarle muchas cosas.

Mauricio

martes, 17 de septiembre de 2013

Tú y mi mano hacemos un día



Mi mamá nació y pasó parte de su infancia en el Alto Caura, una zona selvática de montaña regada por un río caudaloso llamado Caura. De ahí su nombre. Son tierras yekuanas o maquiritares, como también han sido llamados quienes habitan en ese lugar desde antes de la llegada de los conquistadores españoles. 

Los Yekuana son un pueblo de artistas y de estudiosos de los fenómenos de la naturaleza. Yo creo que eso se refleja en su idioma. Por ejemplo, en Yekuana, para contar vas añadiendo manos y eventualmente, pies:

Si quieres decir seis, dices "uno más una mano"
                                 diez serían "dos manos"

A mí el número que me encanta es el veinte porque es, simplemente, "una persona" (cinco dedos en cada mano y cinco en cada pié). El veinte es además un número sagrado, es Soto, el verdadero hombre. Simboliza a cada uno de los que conforman la nación Yekuana.

Veinticinco es "una persona más una mano"Así que tú y mi mano seríamos un día, con 'ñapa'. ¿Qué te parece?

Mueve los dedos de tus pies, toca los dedos de tus manos... Si piensas con cuidado, verás que el tiempo no es sólo el número de horas que cada uno de ellos representa. Es también la posibilidad que abre cada hora al irse concatenando con la siguiente, como esos dedos que yendo juntos, potencian las posibilidades para el movimiento, para la creación, para la vida. 

¿No es fantástico?




lunes, 16 de septiembre de 2013

El ciempiés y la araña (Juan Gelman)

No sé qué edad tendría cuando mi mamá dejó de contarme cuentos a la hora de dormir. Pero incluso cuando ya estaba en la universidad, a veces, al regresar, le pedía que me "recordara" alguno de los que me gustaban más. Hoy he encontrado por ahí este cuento -siempre aparecen cuando uno necesita alguno- escrito por Juan Gelman, un escritor a quien su madre también le contaba cuentos de niño. Éste lo escribió a partir de una leyenda de Ucrania que ella le transmitió. 


Lo comparto...






El Escondite


Teresa mira de reojo, una vez más, la taza tirada en el piso. Está rota. La taza de cerámica china, o ¿tailandesa? la rompió ella. No miró, nunca mira, pasa corriendo siempre, como una tromba, eso dice la tía y tiene razón. No es como Julita o como Armandito, que son menores pero más compuestos. Por qué los llevaron a vivir con la abuela. Por qué sólo ella se quedó allí. Espanta los pensamientos con un estornudo y trata de concentrarse en alguna salida. Empuja los ojos lejos de los destrozos y observa alrededor buscando algún resquicio para esconder la falta, mientras piensa en una excusa válida que haga más ligero el previsible castigo. Tal vez si sale al patio y la entierra en los platanales. O la mete en el horno viejo, el que no se abre hace años, porque huele a ratón muerto. Tiene que apurarse, los niños vienen de visita y les encanta armar cuentos a conveniencia; cuentos incompletos como los pedazos que se esmera en contar 

uno, 
    dos, 
        tres,  
                cuatro, falta ese trozo de asa  ¿dónde está?

De todos modos se darían cuenta. ¿Quién se atrevería a pegar una taza de cerámica china esperando que los demás no lo noten?

Agarra un pedacito y se entristece de pronto. Quizás un chino en algún lugar de China diseñó esa taza y luego otro chino la hizo y quizá no le pagaron bien a ese chino que tiene una familia como la de ella, pobre, pero más pobre; una familia que no puede permitirse tener tazas, ni siquiera chinas. Porque hay en el mundo gente más pobre que ellos, según la abuela, aunque la tía no crea que son pobres. A la tía le gustan sus tazas finas, sus pañuelos de seda y sus lámparas de cristal de bacarat.

Ahora la taza está rota, la favorita, ella la rompió y vuelve a mirar alrededor sin ubicar un túnel de escape. ¡Qué difícil puede resultar esconder una simple taza rota! Tal vez eso pasó con sus padres, rompieron algo tan grande y tan difícil de ocultar que tuvieron que esconderse ellos y la dejaron sola para encargarse de este desorden, para tratar de pegar los pedazos de una familia que es como esa taza para la que no encuentra escondite. Quizás ellos encontraron el túnel. Habrá que comenzar a excavar.

sábado, 30 de marzo de 2013

La vocación de los árboles




 Algunos  árboles
cuando se cansan de estar quietos
piden que los conviertan en curiaras,
si tienen vocación de navegantes, claro:
árboles de acantilado,
de ribera
de playa.

Hay árboles que buscan la libertad del viento
-esos tuvieron por confidente a un pájaro-
puentes colgantes
retadores del tiempo,
argonautas
 de los barrancos

Hay árboles que quieren 
ser árboles tan sólo.
Sentir los pies de un niño 
subiendo entre sus ramas,
entretejer un nido en su follaje,
 regalar frutos,
florecer,
 dar abrigo.

Y al pasar de los años, 
o de los siglos,
descansar finalmente
sobre la Tierra Madre
y soñar que mañana 
renacerán, otra vez 
árboles.
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Curiara: Embarcación usada por los "yekuanas" etnia aborigen que habita todavía en la Guayana y la Amazonia venezolanas.
Argonauta: Héroes griegos que acompañaron a Jasón en la búsqueda del vellocino de oro.

Ilustración de Pilar Argés


miércoles, 13 de marzo de 2013

Ofrenda Lunar



Para el hombre del campo
que perdió su cosecha
plantó la luna enamorada 
en su vientre una huerta.
Tan grande fue ese amor que el cielo quiso
ofrecerlo al mundo como prenda
Y en las noches de plenilunio 
desde entonces 
hay maíz y arroz y fruta fresca 
en los sueños que sueñan
los hambrientos de la Tierra.


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Ilustración de Fabiola Ortiz. Tomada de su Blog: La realidad de mis sueños

sábado, 2 de marzo de 2013

Ella estaba hecha de palabras




Ella estaba hecha de palabras:

Ojos de luz
corazón de lluvia
pies de insomnios
frente de surcos
manos de mariposa
vientre de luna.

En días nublados
jugaba a re-crearse…

corazón de luz
ojos de lluvia
frente de insomnios
pies de surcos
manos de luna
vientre de mariposa.

O bien,

ojos de insomnios
corazón de luna
pies de mariposa
frente de luz
manos de surcos
vientre de lluvia.

O bien…




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Imagen tomada de Uno más en la familia

Colas de Papagayo




Mi papagayo quiere
 cola de pavo real.
Le coso un arcoiris
que abanica al pasar.

Mi papagayo quiere
 cola de puercoespín.
Con estacas de rosas
pronto tendrá un jardín.

Mi papagayo quiere
las nubes traspasar.
Pido al viento su cola
y lo veo remontar.

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Imagen: Ilustración, autor: José González
Papagayo: Conocido también como papalote, volantín, volador, barrilete, cometa, entre otros nombres. 

martes, 26 de febrero de 2013

Variaciones sobre una cinta en un árbol



La mirada me dice
que en lo alto
hay una cinta blanca
enredada en un árbol.
Cuál cinta-dice mi sombra
Fue una nube que al pasar 
dejó su eco
repiqueteando entre las hojas.
******
Una cinta
huérfana de niña
ha quedado atrapada
en un árbol del patio.
Ayer la vi afanosa
arreglando el follaje
en medio de la brisa.
El oficio se impone
pensé entonces
aunque sean tan pocos
los que miran hacia arriba.
******
Hay un trozo de luna
encallado en una rama.
Sube a buscarlo niña
date prisa
No sea que el viento
lo desate en su oleaje
y nos quedemos
tú y yo solos
 sombras de luz
en la noche extrañada.

jueves, 21 de febrero de 2013

Niño


Criatura 
         criança
                       cipote
                                  chigüín
                       chibolo 
            filinho

yangua 
          guri 
                   guagua                              
                                  huache
                                                  chichí 
                                   chamaco
                 zambito.
Chamo 
           chico 
                     cunumí
                                  sute
                                           botija
                                                      sardino
                                                                       pibe                                                           
                                                           pelao 
                                             pilón
                     morrillo
           chicoco
niño.
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Basado en las maneras de nombrar a un niño en los países latinoamericanos.
Imagne tomada del Blog CLASE ROQUITAS

Cantarola



A orillas del Caribe 
una muchacha duerme.
Su pecho sube y baja, 
las olas van y vienen.
Su melena es refugio 
de arrecifes y perlas
que el viento
desparrama
para jugar con ella.

La arena, el mar, la luna, 
comienzan a soñarla
la niña duerme quieta
la marea la acompaña.
Y tan dulce es el sueño, 
salitre, luz, espuma,
y es tan corta la noche
y es tan blanca la bruma
que al alba el mar le ofrece 
una caja de música
donde atesora el canto 
de las olas nocturnas.

La niña está despierta
la habitan los recuerdos
sueño dulce al arrullo 
de canciones de mar,
el sol se va enredando
en el mástil del día
y bandadas de nubes 
vuelan sobre la sal.

A orillas del Caribe 
una muchacha juega
ramos de caracolas, 
cosquillas de coral.
Las olas le construyen
columpios de algas tiernas
las sirenas le cantan 
desde el fondo del mar.
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Ilustración: En el fondo del Mar, Virginia Monteverde

Instrucciones para nombrar un árbol










Escribir la palabra: 
¨                           Á    R    B    O     L
                    decirla
en susurros primero,
como la brisa.

Probar luego a cantarla,

no importa el tono,
con la emoción
del  pájaro que anida.

Reírla después sin prisa,

voz en cuello,
pies que trepan veloces,
verde cima.

Y al final, abrazarla,

cual se abraza
aquella cosa que es
la más querida.

Abrazarla hasta que

floreen las manos
soles de araguaney,
lunas de guamo.

Hasta ¡por fín! sentir

en nuestra vida,
la savia de su vida
circulando.



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Imagen tomada de Piccolini Ilustración

Marina



Para estar conmigo
tendrías que tener
del alisio la libertad y el celo.
Eso le dijo él.
Ella hizo entonces
una caja para atrapar al viento.
Y la llevó a la costa del Atlántico
una tarde nublada de febrero.

Primero lo vio

revolotear de lejos
después usó sus labios
de señuelo
soplando suavecito la canción silenciosa
que aprendió de su abuelo el marinero.
Esa que canta a las olas la luna
para que los hombres vuelvan con buen tiempo.

No pudo el viento resistir tanta dulzura

Y se acercó para robarle un beso.
Ella lo aprisionó con sus brazos molino,
lo empujó a la caja con desmedro.
Cuando ya creía logrado el cometido
sintió en su vientre,
abajo, muy adentro
el temblor invisible que presagia
el inicio de un vuelo.

Y notó que sus manos eran nubes

y que brotes de estrellas
le nacían en el pelo.
Y su cuerpo de a poco
se disolvió en la espuma
y el amoroso mar
la recibió en su seno.

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Imagen: NiñaMar (original en óleo), tomada de: El Espejo Amarillo